
“Lo que no se mide no se puede mejorar”
W.T. Kelvin
TECNOLOGIA
Uno de los objetivos de las ciencias del deporte en el siglo XXI es mejorar el rendimiento deportivo optimizando el proceso de entrenamiento. Para ello, es necesario:
-
Cuantificar las cargas de entrenamiento.
-
Analizar las adaptaciones que el entrenamiento produce en el deportista y ajustar las cargas de entrenamiento para optimizar la mejora que facilite alcanzar el estado de forma previsto.
Veamos estos dos puntos más en detalle.

CUANTIFICAR LAS CARGAS DE ENTRENAMIENTO
La cuantificación de las cargas de entrenamiento es el dato de partida esencial para poder analizar las respuestas del deportista a las cargas de trabajo y determinar la relación entre el entrenamiento y el rendimiento. De una correcta cuantificación depende la eficacia de la planificación del entrenamiento para mejorar el rendimiento y lograr el estado de forma objetivo. Pues, como decía W.T. Kelvin: “Lo que no se mide no se puede mejorar”. La cuantificación es también un indicador óptimo para reducir tanto el riesgo de lesión como el sobre-entrenamiento.
Cuantificar implica conocer numéricamente una magnitud. Para conocer, hay que medir, y para conocer una magnitud en todo momento, hay que monitorizar las variaciones de esa magnitud a lo largo del tiempo. Por contra, la estimación es un conocimiento que pretende ser aproximado, aunque, en realidad, se desconoce el grado de dispersión asociado. Por tanto, la estimación es una forma insuficiente de cuantificación. Cuantificar conlleva precisión, y la estimación va ligada a la incertidumbre. A mayor precisión de la medición, mayor valor tiene la cuantificación.
Las principales magnitudes que definen las cargas de entrenamiento externas (también llamadas objetivas) son la velocidad, la potencia, la distancia y el tiempo de ejecución. La potencia integra las demás variables, puesto que, además de ser la energía generada por unidad de tiempo, es el producto de la fuerza y la velocidad. Es por ello por lo que la potencia se reconoce como la medida de la intensidad del entrenamiento (Cogan y Allen, 2010).
Si consiguiéramos cuantificar (conocer, medir, monitorizar, no basta con estimar) la potencia generada durante el entrenamiento, habríamos conseguido caracterizar la intensidad de entrenamiento. Y si, además, lográramos cuantificar las medidas asociadas (velocidad, tiempo, energía, distancia), las cargas de entrenamiento quedarían totalmente caracterizadas.
El paso siguiente consistiría en, además de monitorizar, ser capaces de controlar (regular) las cargas que se realizan durante el entrenamiento para poder ser fieles al plan de entrenamiento. No basta con monitorizar el entrenamiento, es decir, conocer las cargas a posteriori del ejercicio, sino que se precisa también que las cargas que ejecutamos sean precisamente las definidas a priori en el plan. De lo contrario, no seremos capaces de seguir el plan de entrenamiento y nuestro rendimiento no podrá optimizarse (podrá mejorar, pero no conseguiremos una mejora óptima). Por consiguiente, para optimizar nuestro rendimiento necesitamos ser capaces de controlar, regular, las cargas de entrenamiento. Es más, el control debe ser personalizado, adaptado al deportista y a sus objetivos y capacidades personales, y efectuado de forma continua a lo largo del tiempo.

Existen en el mercado numerosos métodos de cuantificación de las cargas externas de entrenamiento, si bien resulta especialmente problemática la cuantificación de la intensidad de entrenamiento, en el sentido que hemos explicado aquí (cuantificación comprendiendo monitorización y control de las cargas). Entendiendo la potencia como una medida de la intensidad de entrenamiento, encontramos que, salvo en el mundo del ciclismo (e.g. sistema SRM), no se ha conseguido, hasta la fecha, una monitorización y control reales de la potencia de trabajo.
Aunque hay máquinas que se precian de medir la potencia, no hay ninguna que logre una monitorización y control reales.
Por ejemplo, existen en el mercado máquinas de correr que incorporan elementos fijos que el usuario tiene que empujar. No obstante, consiguen el mismo efecto que empujar sobre una pared, sobre la que el ejercitante no tiene capacidad de regulación de la fuerza que ejerce, al no observar movimiento. En algunas de estas máquinas, la velocidad de la cinta de correr depende de la fuerza de rozamiento que ejerza el usuario sobre la cinta y, que sería equivalente a la fuerza que ejerce sobre el elemento fijo. En estos casos, conociendo la velocidad, es posible estimar la fuerza de empuje y, consecuentemente, la potencia generada. No obstante, se trata solamente de una estimación, pues no es fácil calibrar el rozamiento entre la zapatilla del usuario y la cinta, ni la resistencia a la rodadura que proporciona la cinta de correr. Además, en ningún caso se consigue regular la fuerza ni la potencia, ya que la fuerza generada por el usuario depende totalmente de él mismo y no viene impuesta por la máquina.
Otras máquinas para entrenamiento de potencia basan la generación de la fuerza en cilindros neumáticos. No obstante, el cilindro en condiciones de tobera bloqueada sólo permite un flujo de aire de salida constante e independiente de la fuerza que se ejerza sobre su émbolo aguas arriba, por lo que el ejercitante se encuentra en la situación de "empuje sobre pared" arriba descrito.
En ambos casos, si la máquina cuenta con un sensor de fuerza que le dice al usuario la fuerza que está ejerciendo, esta información puede ayudarles a conocer la carga pero, al no observar movimiento proporcional a la fuerza que ejercen no tiene la información sensorial necesaria para realizar una adecuada regulación de la misma.
Es importante mencionar asimismo los cada vez más populares potenciómetros de carrera. Estos dispositivos están basados en Unidades de Medición Inercial (IMU), esto es, componentes electrónicos que miden la aceleración y rotación utilizando acelerómetros y giróscopos. Integrando la aceleración, obtienen también la velocidad de movimiento. Estos dispositivos se fijan al cuerpo del corredor y van midiendo sus aceleraciones, velocidades y desplazamientos. En cuanto a la fuerza que presumiblemente vence el corredor durante su carrera, la calculan como el producto de la masa y la aceleración del movimiento. La potencia se calcularía entonces como el producto de dicha fuerza por la velocidad de movimiento. No obstante, la fuerza que vence el corredor al desplazarse no se calcula correctamente, ya que el corredor no está venciendo su propio peso durante todo el recorrido, pues la fuerza que realiza es de tipo inercial. En otras palabras, no supone el mismo esfuerzo arrancar para correr que haber arrancado ya y mantener un ritmo. Al arrancar, que es lo que más cuesta, el corredor vence su propio peso. Pero, para mantener el ritmo, el esfuerzo es menor porque el corredor debe vencer unas inercias, y él mismo lleva otras inercias que reducen el esfuerzo que está realizando. La distribución de estas inercias durante la carrera es cambiante e imprecisa. Por consiguiente, al calcular la fuerza generada por el corredor como el producto de su propio peso y la aceleración del movimiento, estos dispositivos están sobrestimando la fuerza y, por consiguiente, la potencia que va generando el corredor.

En consecuencia, no existen hasta la fecha dispositivos que realicen simultáneamente una monitorización y control de la potencia generada durante el ejercicio más allá de los empleados en el mundo del ciclismo, los cuales sólo son útiles para dicha actividad.
En este punto, presentamos el cardio-musculador Omnia Possum, que se postula como la única máquina que, en un ámbito diferente al del ciclismo, posibilita controlar y conocer en el momento, de forma continua y con gran precisión, la potencia que está desarrollando el usuario, en vatios. Esta es la medida objetiva más importante ligada al rendimiento.

¿Por qué el cardio-musculador Omnia Possum monitoriza y controla la potencia de entrenamiento?
La potencia que mide y controla el cardio-musculador Omnia Possum la obtiene a partir de las siguientes magnitudes: fuerza que ofrece la máquina y que debe vencer el usuario, velocidad de marcha del usuario y tiempo de duración del ejercicio. Si conseguimos medir y fijar con fiabilidad estas tres magnitudes, tendremos el control y monitorización de la potencia.
La medición de la velocidad y del tiempo es algo simple y conocido. Pero no ocurre lo mismo con la medición de la fuerza, como ya hemos podido entrever.
Una de las claves del cardio-musculador Omnia Possum es que la fuerza que crea y que el usuario tiene que vencer no es de tipo inercial, sino hidráulico. La fuerza generada por la máquina se traslada al manillar de empuje, el cual observa un cierto movimiento que el usuario debe equilibrar, lo que posibilita el control y la monitorización precisos de la fuerza que ejerce el usuario durante el ejercicio.

Y es que el cardio-musculador Omnia Possum presenta una particularidad muy importante: no hay inercias en el propio ejercicio. Cuando estás levantando pesas, el trabajo que realizan los brazos no es igual si mueves los brazos lenta o rápidamente. Cuesta menos levantarlas rápidamente una vez iniciado el movimiento. Esto se debe a que, al levantarlas con mayor rapidez, haces funcionar inercias en la propia pesa que hacen que te resulte más sencillo subirla. Este efecto de las inercias también se aprecia en una carrera: no es lo mismo arrancar que estar ya en velocidad de crucero. Sin embargo, la fuerza que te ofrece el cardio-musculador Omnia Possum, por su constitución, no involucra inercias ni las incertidumbres asociadas a las mismas.
Por lo tanto, el cardio-musculador Omnia Possum, al ser capaz de controlar y monitorizar de manera precisa la fuerza (y la potencia) que debe vencer el usuario, se postula como la única máquina (más allá del ámbito ciclista) que es capaz de controlar y monitorizar fielmente la potencia que genera el usuario durante el ejercicio. Además, la máquina realiza actividades de cardio y fuerza simultáneamente, mediante un ejercicio suave y armónico de bajo impacto, en el que el tipo de esfuerzo que se realiza es integral, es decir, involucrando toda la musculatura, por lo que el cardio-musculador Omnia Possum se perfila como el instrumento ideal para numerosos tipos de entrenamientos, ya sean orientados al fitness, a disciplinas deportivas específicas e incluso a rehabilitación médica o medicina deportiva.

PERSONALIZACIÓN DE LAS CARGAS DE ENTRENAMIENTO EN RELACIÓN A LAS ADPTACIONES CONSEGUIDAS EN EL ORGANISMO CON EL FIN DE OPTIMIZAR EL RENDIMIENTO
Conocer las cargas de entrenamiento es fundamental, pero es también importante conocer qué está pasando a nivel fisiológico mientras entrenamos. Es necesario analizar el impacto que puede tener una carga en el organismo. Por tanto, es igualmente importante conocer la intensidad del esfuerzo en relación a las propias capacidades (Allen y Cogan, 2010). Se necesita conocer, a nivel individual, los cambios fisiológicos que conseguimos a diferentes intensidades de entrenamiento con el fin de trabajar sobre aquellos cambios que maximicen nuestro rendimiento.
Es común en los entrenamientos de potencia y en especial, en el ámbito del ciclismo, analizar la capacidad de generación de potencia del deportista en términos de la potencia umbral funcional o “Feasible Threshold Power” (FTP), medidos en vatios. Este índice categoriza al deportista según el nivel de potencia más alto que puede mantener durante un tiempo prolongado sin fatigarse, es decir, sin sobrepasar el umbral anaeróbico (con falta de oxígeno). Si se sobrepasa de forma mantenida en el tiempo, el cuerpo se agota más rápidamente y se ve forzado a bajar la intensidad del ejercicio. El FTP es, por tanto, un índice de rendimiento, que permite conocer exactamente cuántos vatios podemos generar durante un largo periodo de tiempo sin llegar al agotamiento. Es también una barrera ya que, si la superamos durante un tiempo, nos conducirá a fatigarnos más rápidamente.
El FTP es utilizado entre los deportistas, especialmente los ciclistas, para comprobar su estado de forma y planificar los entrenamientos. Es tan común en el ámbito del ciclismo porque es muy fácil medir la potencia generada sobre una bici. Por eso, los esfuerzos se concentran hoy en día en diseñar medidores de potencia fiables para otros ámbitos, que permitan conocer las capacidades individuales en relación a una determinada intensidad de entrenamiento, para así definir un plan personalizado de entrenamiento que provoque adaptaciones positivas enfocadas a maximizar el rendimiento.
¿Es capaz el cardio-musculador Omnia Possum de evaluar la intensidad del entrenamiento en relación a las propias capacidades?
El cardio-musculador Omnia Possum mide también el FTP, ya que, además de monitorizar la potencia generada por el usuario, es capaz de monitorizar la frecuencia cardiaca con ayuda de un pulsómetro. La relación entre la potencia y la frecuencia cardiaca es precisamente el FTP, y la máquina lo proporciona en un relación a un ejercicio que combina musculación y resistencia cardiovascular. Conociendo el FTP y regulando la potencia de entrenamiento, esta máquina te ayudará a comprobar el proceso de entrenamiento y personalizarlo al máximo para potenciar tus capacidades.

En conclusión, el cardio-musculador Omnia Possum permite controlar y monitorizar en el momento y de forma continua la potencia que estás desarrollando, en vatios. Ésta es la medida objetiva más importante ligada al rendimiento.
No sólo nos ofrece una medida de la potencia, sino que también controla y monitoriza la velocidad, el tiempo, la energía consumida y la frecuencia cardíaca, información que queda registrada en tu cuenta de la app Omnia Possum para que puedas llevar el control y la evaluación de los entrenamientos. Estos datos los emplea el cardio-musculador para obtener tu FTP, a partir del cual es posible definir un entrenamiento totalmente personalizado que optimice la mejora de tu rendimiento y maximice tu estado de forma.
Nuestra tecnología proporciona el sistema más completo y fiable de conocimiento y control del entrenamiento y rendimiento del deportista más allá del ámbito del ciclismo, ideal tanto para deportistas profesionales como para aficionados.